Hoy vamos a jugar con los refranes. ¿Qué tal si les damos otro sentido? Vamos a reinventar refranes cambiando su significado tradicional. Podemos seguir varios métodos:
- Conservar la frase inicial y cambiar el final, por ejemplo: A perro flaco, su dueño lo tiene a dieta. - Podemos mezclar refranes diferentes:
A buen entendedor, no necesita explicación. Al mal tiempo, abrigate. Donde comen dos, pon dos platos. A buen hambre, come como una lima. Dios los cria y ellos engordan.
La nueva propuesta para esta semana es escribir un texto de al menos cinco líneas. En principio parece fácil, pero como siempre hay truco. Sólo podremos utilizar palabras que contengan una sola vocal. Es imprescindible poner título a vuestras creaciones.
Ana andaba cansada. Cantaba baladas cada mañana. La bata larga, clara danza para la Habana. Ana ya nada canta. Trabaja para la armada.
Un caligrama es un tipo de poesía para mirar y contemplar además de leer. En los caligramas, se dibuja un objeto relacionado con el tema principal del poema. Por ejemplo, si el poema habla de un castillo, se escribe el texto en forma de un castillo. También puede ocurrir que se compongan poemas en forma de dibujo pero sin ninguna relación con el tema del poema.
Un haiku es una de las formas más bellas para escribir poemas de la literatura japonesa. Consiste en escribir un poema de unas diecisiete sílabas, distribuidas en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente. En pincipio los haikus describen un instante especial relacionado con la naturaleza, aunque la temática actualmente ha evolucionado y puede ser muy variada. Pero lo que caracteriza realmente al haikú es su contenido. Un haiku trata de describir de forma brevísima una escena, vista o imaginada. El verano se va, la lluvia, traera fria, humedad.
Nací en Ronda (Málaga) un pueblo precioso de la sierra. Vivía con mis padres y ocho hermanos más, yo soy la mayor. Éramos una familia humilde. Mi padre era albañil y mi madre ama de casa. Mi padre era un "maestro"del cante flamenco, aunque nunca lo hizo profesionalmente, pero amaba el cante. Mi madre cantaba como los ángeles, sobre todo la canción española. Era evidente que yo saliera cantaora, lo llevaba en las venas. Yo estudiaba en un colegio de monjas dónde aprendía música clásica, pero lo que a mí me gustaba era el flamenco y la copla que era lo que escuchaba en casa. Cuando tenía quince años muere mi padre. Nos fuimos a vivir con mi abuela Carmen y tuvimos que vender la casa. Yo al ser la mayor tenía que ayudar en casa y me puse a trabajar, por supuesto dejé de estudiar. Hice de todo, pero lo mío era cantar. Un día escuchando la radio, oí que había un concurso para aficionados al cante, no lo dudé, me presenté y lo gané. Me puse como loca. El premio era mil pesetas. Me prepusieron ir a Madrid, pero mi madre se negó porque eso estaba mal visto. Eran otros tiempos... Pero me puse en huelga de hambre y así estuve unos días y al final mi abuela convenció a mi madre. Y ya ven, ¿quién lo diría? ¡Mi madre y yo rumbo a la capital! Mis hermanos se quedaron a cargo de mi abuela. Tras muchas dificultades, triunfé y por fin mi gran sueño se hizo realidad.